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La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado varias vacunas contra la COVID-19, y millones de personas ya han sido vacunadas contra la enfermedad. Puede que esté pensando qué es lo que estas vacunas implican para usted y su familia. En primer lugar, queremos recordarle que vacunarse es una decisión personal. Para apoyarle a que decida con confianza, le presentamos estos doce datos que persiguen despejar sus dudas.

1) La vacuna contra la COVID-19 induce protección frente al coronavirus. Las vacunas autorizadas preparan el sistema inmune para que neutralice el coronavirus en caso de contagio.

2) Ciertos grupos raciales son más propensos a enfermar gravemente por la COVID-19. Debido a desigualdades de índole social, las personas de raza negra, los hispanoamericanos, entre otros grupos raciales mestizos, corren un mayor riesgo de presentar complicaciones graves e incluso morir si contraen la COVID-19.

3) Vacunarse contra la COVID-19 ayuda a proteger a la población más vulnerable. Los ancianos y quienes padecen enfermedades crónicas, tales como cardiopatías y diabetes, son más propensos a enfermar gravemente si contraen la COVID-19. Cuantas más personas se vacunen, más rápido podrán estos grupos vulnerables sentirse a salvo.

4) Cuantas más personas se vacunen, más rápido podremos retomar nuestras actividades cotidianas. Tras un año de cancelaciones, cierres y postergaciones, todos deseamos reanudar nuestras actividades profesionales, escolares, deportivas, familiares y sociales. Cada vez que alguien se vacuna, nos acercamos más a esa realidad en la que podremos disfrutar libremente de las actividades que tanto anhelamos.

5) Si bien las vacunas se elaboraron con rapidez, los laboratorios no se saltaron ninguna de las fases. Durante la fabricación de las vacunas contra la COVID-19 se cumplieron todas las garantías de seguridad, eficacia y calidad. Los científicos no partían de cero, ya que disponían de un acervo farmacológico y tecnológico que permitió elaborar y ensayar las vacunas en un espacio de tiempo muy corto.

6) La diversidad de los participantes en los ensayos clínicos permitió que se comprobaran la eficacia y la seguridad de las vacunas. Debido a la magnitud de la crisis generada por la COVID-19 en el mundo entero, los científicos se cercioraron de ensayar la vacuna en personas de edades y grupos raciales distintos, tanto sanas como con enfermedades variadas.

7) Los efectos secundarios de la vacuna son pasajeros y no implican que las personas estén enfermas. Si bien la vacuna causa efectos secundarios en algunos casos, tales como dolor en el brazo, fiebre y dolores musculares leves, estos no se correlacionan con los síntomas de la COVID-19. Estas reacciones del organismo son pasajeras y son indicios de la reacción que desencadena el mecanismo de la vacuna en el sistema inmune, para que este detecte y combata el coronavirus. Ahora bien, resulta fundamental aclarar que el hecho de que una persona vacunada no presente efectos secundarios no significa que la vacuna sea ineficaz.

8) Las personas que sufren de alergias pueden vacunarse contra la COVID-19. Los CDC indican que la vacuna es segura para quienes presentan reacciones alérgicas a algunos alimentos, insectos, látex y otros alérgenos frecuentes. Dicho lo anterior, estas personas deben acudir al médico para que las evalúen y se determine su nivel de riesgo ante la vacuna.

9) La vacuna contra la COVID-19 y su relación con el embarazo, la lactancia y la fertilidad. Las mujeres embarazadas deben consultar con el médico si es adecuado que se pongan la vacuna contra la COVID-19. Los resultados de los ensayos han revelado que las vacunas no afectan a las madres lactantes ni a quienes desean concebir. En el caso de quienes ya están en embarazo, se sabe que la infección por el virus produce síntomas graves e incluso puede causar el nacimiento prematuro del bebé.

10) Quienes han contraído la COVID-19 se beneficiarían con la vacuna. Las directrices actuales indican que las personas que se han contagiado por la enfermedad deben vacunarse, ya que así estarían más protegidas.

11) Con la vacuna frente a la COVID-19, el tiempo es oro. Muchas personas en nuestro país han decidido esperar a que otros se vacunen para luego sopesar si se ponen la vacuna, aunque en la actualidad ya se han vacunado millones de personas. Es importante tener en cuenta que, cuanto más tiempo pasen sin vacunarse, las probabilidades de que el virus se transmita y mute son más altas. Frenar la propagación del virus es posible si todos nos vacunamos a tiempo.

12) Las vacunas salvan vidas si todos nos vacunamos. Las vacunas contra la COVID-19 se han autorizado para frenar la pandemia; no obstante, si la población no se vacuna, los estragos de la enfermedad podrían continuar. Las vacunas no solo protegen a quienes las reciben, sino a las personas de su entorno.

¿Qué puede hacer para tomar una decisión con confianza? Infórmese leyendo publicaciones de fuentes fiables y dedique tiempo a preguntar y despejar sus dudas con los profesionales de la salud. Para obtener más información sobre la campaña de vacunación, consulte esta página.

Fuente: Johns Hopkins Medicine


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